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7 jun 2011

Pa i Tomàquet amb Tertúlia

El Pa i Tomàquet amb Tertúlia es una tertulia-cena alrededor de una mesa, degustando pan con tomate bien acompañado y excelentemente regado, en la cual se tratan temas de interés con un Invitado de Honor y una docena de personas más.

El objetivo es debatir sobre temas de interés y de actualidad. Se celebra en Barcelona, en un piso particular del Paseo de Gracia. Generalmente un lunes desde las 20:00h. hasta las 22:30h. La primera sesión se realizó el 19 de Junio del 2000, y hasta el 30-05-2011 se han celebrado 194 "Pa i Tomàquet amb Tertúlia", con la participación de 1.380 asistentes diferentes.

Los Invitados de Honor son cualquier persona con la que sea interesante mantener un intercambio de opiniones.

Fui el Invitado de Honor el 30-05-2011. Hablamos sobre diversos aspectos de la inmigración, con las siguientes personas:

Anna Armengou Iglesias .- Licenciada en Psicología. Gerente de Tribuna Barcelona
Jaume V. Aroca .- Periodista. Redactor de política de La Vanguardia
Gemma Calvet .- Abogada y Consultora. Experta en Políticas sociales y penitenciarias
Ignasi Camps .- Cocinero. Propietario Restaurante Ca l'Ignasi de Cantonigròs
Maria Casanovas .- Abogada
Ferràn Espada .- Periodista. Director de El Punt Barcelona
Ernest Flaqué  .- Empresario. Presidente de Inmogrup y de Raval Solidari
Ismael Palacín .- Director Fundación Jaume Bofill
Julieta Regás .- Empresaria
Carla Sanclimens Armengou .- Economista. Dep Marketing de Panrico
Josep Mª Sanclimens i Genescà .- Abogado, Consejero Delegado del Grupo BGI. Secretario General de Tribuna Barcelona
Josep Mª. Sust Alemany .- Empresario. Presidente de Cubil
Virginia Tarragona .- Empresaria. Cincventaycinco
Francesc Vilà .- Psicólogo. Cuina Justa
Josep Vilallonga Shelly .- Empresario, Presidente del Grupo Vilallonga







30 may 2011

Preservar la convivencia

Artículo de Lluís Foix
Publicado en La Vanguardia el 26 mayo 2011

Lo más inteligente sería considerar el fenómeno como una oportunidad y no como un problema

El mapa social de Catalunya ha cambiado notablemente en los últimos diez años. Somos más de un millón más de catalanes que han venido de otros países, con otras culturas y costumbres a cuestas, con creencias y convicciones distintas. Cuando esas personas eran bien acogidas para desempeñar trabajos que contribuían al crecimiento económico general los problemas eran menores.

Pero con la llegada de la crisis, que nos afecta a todos, también les ha tocado a ellos que la sufren doblemente, por su calidad de inmigrantes y por su precariedad de condiciones de vida en estos tiempos dominados por un cierto miedo colectivo. Miedo a no perder el trabajo, miedo a no encontrarlo, miedo al futuro que se percibe incierto y miedo también al otro que puede ser considerado como un intruso indeseable.

La sociedad catalana tiene una porosidad demostrada en los últimos cien años. La integración de los inmigrantes peninsulares a lo largo del siglo XX ha sido positiva sin romper la convivencia entre personas que llegaban para quedarse afrontando las dificultades vitales de quien aterriza en un nuevo entorno social y cultural.

La integración de los que llegaron dice mucho a favor de los sobrevenidos pero también habla muy positivamente de la sociedad de acogida que muy pronto, especialmente a partir de la recuperación de las libertades democráticas, los consideró catalanes a todos los efectos.

Es cierto que la ola de inmigrantes peninsulares era una cierto trasplante con muchos rasgos en común con la sociedad catalana. La inmigración reciente ha venido de América Latina, Pakistán, Marruecos, África subsahariana y otros países con rasgos culturales, costumbres y convicciones propias. Si han tenido ocasión de trabajar se han integrado gradualmente. Es interesante señalar la paz social en el municipio leridano de Guissona donde los inmigrantes igualan o superan a los autóctonos.

¿Por qué la inmigración ha alimentado el miedo en muchos municipios catalanes que en las últimas elecciones han dado el voto a la xenófoba Plataforma per Catalunya o han premiado a García Albiol en Badalona que ha hecho un discurso dramático sobre los inmigrantes? Pienso que una de las causas es el miedo al inmigrante en general culpándole de abusar de los servicios sociales, a pesar de que en un informe reciente se da cuenta de que no es así. Lo prioritario es preservar la convivencia al margen de los pasteleos políticos para presidir este o aquel ayuntamiento.

El objetivo común debería construirse sobre el respeto a la persona y no en planteamientos ideológicos que ponen en grave riesgo la convivencia. Están aquí para quedarse y no se irán. Lo más inteligente sería considerar el fenómeno como una oportunidad y no como un problema.

14 abr 2011

El problema no es la inmigración, es el paro

Josep Masabeu, presidente del centro de apoyo socioeducativo Braval, en el barcelonés barrio del Raval, apuesta por construir "espacios comunes de convivencia" y considera que el lugar idóneo es la escuela, donde debe producirse una "mezcla" entre autóctonos y extranjeros.





Masabeu ha presentado en Madrid su libro La República del Raval, en el que destaca que “la inmigración es res pública, cosa pública, responsabilidad de todos, y no solo de las administraciones”.

Braval es una iniciativa de desarrollo y promoción social del Opus Dei, que se propone –mediante el voluntariado– promover la cohesión social, luchar contra la marginación, prevenir la exclusión social de los jóvenes, y facilitar la incorporación de los inmigrantes a nuestra sociedad.

Masabeu (Sabadell, 1952), doctor en Pedagogía por la Universidad de Barcelona, afirmó en un encuentro con periodistas que “es preferible hablar de acomodación en lugar de integración”, ya que refleja mejor “la responsabilidad que tienen los inmigrantes para adaptarse a los estándares de la sociedad que los acoge”.

El riesgo de convivir en guetos
“No es cuestión –añadió– de hacer una lista de obligaciones, sino de actuar con sentido común, de forma que se facilite la adaptación de la segunda generación de inmigrantes”. “Deben cumplir los deberes de nuestra sociedad, no porque sean inmigrantes, sino porque son ciudadanos”, dijo.

Jordi Pujol junto a Josep Masabeu, durante la presentación del libro en Barcelona

Josep Masabeu citó cuatro fases que atraviesa un inmigrante, desde la supervivencia inicial, la legalización, la agrupación familiar y el deseo del retorno al origen. “Esta última –dijo- supone la querencia de vivir entre nosotros como si vivieran en su país, y esto entraña un riesgo de convertirse en gueto. Hay que procurar que se relacionen por intereses comunes, más que por factores étnicos”.

Un barrio con problemas
Braval desarrolla su trabajo en el barrio barcelonés del Raval, donde en 1,1 km2 viven 47.454 personas, de las que 22.446 son extranjeros (el 47,3% del barrio), de 30 nacionalidades. El barrio supera las cifras de poblaciones conocidas por su alta inmigración y tiene una densidad de población que triplica la de Barcelona.

Con una estimación del 30% de su población en paro, este porcentaje supone para Masabeu “un factor de riesgo importante” ya que es “un potencial peligro de desórdenes y que debemos superar de forma coordinada”.


Destacó que “no estamos ante un riesgo teórico”, ya que “hay muchos jóvenes de 16 años nacidos ya en España y que no pueden trabajar porque no tienen papeles”.

13 universitarios y 200 trabajadores
El método de Braval consiste en combinar actividades de refuerzo escolar con la participación de los chavales en ligas escolares y municipales de fútbol y baloncesto, pero mezclando autóctonos con los recién llegados.


Braval acoge desde 1998 a chicos y voluntarios de distintas creencias y por sus instalaciones han pasado unos 900 jóvenes de 30 países, que hablan 10 lenguas y profesan 9 religiones.

Al margen de los trofeos deportivos, Masabeu destaca que “13 chavales cursan estudios universitarios, uno ya ha acabado sus estudios superiores, y doscientos están trabajando con contrato”.

La República del Raval, que prologa Núria Gispert, ex presidenta de Cáritas en España, recoge la experiencia de 47 Conversaciones sobre Inmigración en Braval, con 223 participantes distintos, “de manera que Braval se ha convertido en un centro de reflexión sobre la inmigración”.

10 abr 2011

"La República del Raval" se vende en...

Escrito en catalán. ISBN: 978-84-614-6684-9

PVP. 15 €

Proa Espais
C/ Roselló 212. 08008 Barcelona. T. 93-412-51-66
proaespais@llibreriaproa.cat

Comprar por internet

La Central
C/ Mallorca 237. 08008 Barcelona. T. 902-884-990

La Central del Raval
C/ Elisabets 6. 08001 Barcelona. T. 902-884-990

Fundació Raval Solidari
Plaça Bonsuccés 7, ent. 3ª.  08001 Barcelona.  T. 93-301-99-04
ravalsolidari@ravalsolidari.org

5 abr 2011

Sobre la inmigración

Artículo de Federico Gómez Pardo en La Firma de Forum libertas

España que tanto se beneficia de una inmigración rica y temporal como es el turismo, tiene el deber de acoger a la otra inmigración que desesperadamente acude a nuestro país

Acabo de leer un libro interesante recién publicado: La república del Raval de Josep Masabeu. Trata sobre la inmigración. Me ha hecho reflexionar. Lo que sigue a continuación son opiniones mías, no del libro, aunque lo cite algunas veces.

Según reflejan las encuestas, la inmigración continúa siendo una de las principales preocupaciones de los españoles. Parece evidente que a ello contribuye el que la inmigración descontrolada, que llega sin papeles, hasta que los consigue y legaliza su situación, con frecuencia ha de vivir en la marginalidad dedicada a la prostitución y a la delincuencia. Y se acentúa este problema en una situación de crisis y altos niveles de paro como los que sufrimos.

Pese a ello, considero que cualquier ser humano tiene un derecho primordial a trabajar, ganarse la vida y sostener a su familia. Y de sustanciar ese derecho emigrando a otro país si en el suyo no puede satisfacer esas necesidades básicas.

También considero que España, que tanto se beneficia de una inmigración rica y temporal como es el turismo, tiene el deber de acoger a la otra inmigración del tercer mundo que desesperadamente acude a nuestro país. La pobreza extrema de los países de origen que les obliga a emigrar, agravada muchas veces por la corrupción de sus dirigentes, y la existencia de mafias internacionales que se aprovechan de su desesperación, no dejan de ser delitos de “lesa humanidad” inconcebibles en el siglo XXI. Particularmente, no percibo que los gobiernos de occidente hagan mucho para evitarlo, a pesar de que se nos llena la boca hablando de los derechos humanos, incluso que en nombre de su defensa intervengan en guerras, si está en peligro el suministro de petróleo.

En algunos barrios o poblaciones con altos índices de inmigración se están dando últimamente casos de violencia e inseguridad ciudadana, que a su vez generan brotes de xenofobia. Creo que se debe en buena parte a que, con papeles o sin ellos, suelen vivir en barrios marginales, agrupados con los de su nación o su raza, lo cual además de perjudicar su integración, favorece las actividades delictivas.

Por otro lado, existen muchos tópicos sobre algunos supuestos perjuicios que nos provoca la inmigración; así, por ejemplo, está generalizada la percepción de que los inmigrantes colapsan el sistema sanitario. Nada más lejos de la realidad; como demuestra Masabeu en el libro citado, el 11 % de los usuarios de la asistencia primaria básica son inmigrantes, cifra muy similar a su peso demográfico; pero en cambio infrautilizan otros servicios sanitarios, debido a varios factores -algunos de tipo cultural- siendo el principal de ellos la edad joven de la mayoría de ellos que hace que sufran menos enfermedades crónicas. Es un hecho que actualmente los inmigrantes aportan más a la sanidad del país que lo que gastan en ella.

Para mí, el verdadero y más importante problema es el de la integración de esos inmigrantes, cuya solución no es fácil. Requiere bastantes más medios en la enseñanza que los que actualmente se destinan a ello, y una adecuada política de vivienda que respetando su libertad evite la formación de “guetos”.

Desgraciadamente, hay que constatar que los poderes públicos han hecho muy poco al respecto. Y sobre todo hace falta imaginación; quizá lo que más me ha llamado la atención de La República del Raval sean las experiencias que aporta de la Asociación “Braval” sobre integración de inmigrantes a través del deporte. Pero no sólo los poderes públicos o las ONG’s han de preocuparse de este problema, si no que todos los ciudadanos podemos contribuir a esa integración en la medida que la deseemos, evitando cualquier tipo de rechazo, sabiendo ver lo mucho que de positivo aportan a nuestro país y mirando con simpatía a todos los inmigrantes.

29 mar 2011

"Algunos políticos y gurús hablan de oídas sobre la inmigración"

Entrevista realizada por José Orihuel y publicada en EXPANSIÓN 29.03.11. Catalunya. p. 1 y 8

“Los problemas no vienen de la inmigración, sino del paro: si hay trabajo, no pasa nada”
“Hay muchos estereotipos: en el Raval, por ejemplo, hay más italianos que ecuatorianos”
“Se difunde una visión sesgada de la inmigración y el ambiente se está enrareciendo”

Lleva trece años al frente de Braval, una institución del Raval de Barcelona que promueve el éxito escolar y la inserción laboral de jóvenes de 30 países, la mayoría de ellos inmigrantes. Josep Masabeu (Sabadell, 1952) acaba de recoger sus experiencias y sus reflexiones sobre el fenómeno de la inmigración en un libro titulado La República del Raval. Eines de cohesió social.

Según el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), el 49,3% de los catalanes considera excesivo el número de inmigrantes
Me gustaría conocer exactamente cuál era el enunciado de la pregunta. No es lo mismo plantear a los encuestados si hacen falta más inmigrantes para cubrir aquellos puestos de trabajo que los de aquí no quieren ocupar, que preguntarles si sobran porque hay más colas en la sanidad pública... Existen prejuicios y lugares comunes. ¿Alguien habla de los italianos o de los franceses del Raval? En el barrio hay más italianos que ecuatorianos y más franceses que dominicanos. Se crean imágenes estereotipadas del Raval o de Salt. Es verdad lo que contaron los medios de comunicación sobre Salt, pero fueron tres días y no ha vuelto a ocurrir.

¿Le preocupa el uso electoral que pueda hacerse de la inmigración en las próximas elecciones municipales?
Estamos en precampaña y es un tema que se va a usar en sentido negativo. Se está dando una visión sesgada de la inmigración y eso es preocupante. Espero que no pase nada, pero el ambiente se está enrareciendo.

¿Se nota en el Raval?
En el Raval viven 48.000 personas en un espacio de un kilómetro cuadrado. El 47,4% son inmigrantes y se calcula que la tasa de paro ronda el 30%. Los chavales están nerviosos. Si esto no explota es porque Dios no ha querido y porque las entidades, las administraciones y las parroquias se han movido. El problema no es la inmigración en sí, sino el paro. Si hay trabajo no pasa nada. Un ejemplo es el de Guissona, donde más de la mitad de los habitantes son de fuera, pero existe trabajo y el grupo Guissona ha creado fundaciones para ayudar a los inmigrantes.

¿Cuántos políticos le llaman para conocer su opinión sobre la inmigración?
Antes me llamaban durante las campañas comunicándome a qué hora vendrían a visitar Braval, pero yo les decía que no quería ninguna cabalgata electoral. Fuera de las campañas, otros políticos, de todos los partidos, han venido para conocer Braval y para participar en las Converses sobre Inmigració, que hemos celebrado desde 2005.

¿Qué le parece la decisión de algunos ayuntamientos de prohibir el uso del burka en equipamientos municipales?
En el Raval sólo llevan burka seis mujeres... Algunos políticos y gurús han visto pocos inmigrantes en persona, y hablan sólo de oídas. Me parece bien que se obligue a ir al Ayuntamiento o subir al autobús sin burka, como tampoco puedes entrar a algunos lugares con el casco de la moto puesto; también te piden el DNI para acceder a un edificio de oficinas... ¿Vamos a hacer 27 leyes sobre el burka?

Dice en su libro que, al hablar sobre inmigración, no le gusta el término integración...
Sí, la integración a veces no quiere decir nada. ¿Quién se integra dónde si el 92% de los alumnos de un colegio son de fuera? Hay que explicar qué es lo que queremos decir; sino, es un concepto vacío. Yo prefiero hablar de acomodación o de encaje. Pongo el ejemplo del coche con cuatro personas que va hacia Tarragona; a mitad camino recoge a una quinta, que se acomoda en la parte de atrás. Lo que no puede hacer el nuevo pasajero es decir: "¡vamos a Girona!". El coche es mío y vamos a Tarragona: la sociedad es nuestra; la otra persona es quien ha venido y quien debe aceptar nuestra manera de hacer las cosas y nuestra base cultural.

¿Sería conveniente exigir eso en un documento?
Enseñarlo es mucho más simple que exigirlo. ¿Qué es más tradicional: poner el belén o dormir la siesta? No es eso... No se puede bajar a ese nivel de detalle. Son cosas que [los inmigrantes] van aprendiendo por ósmosis si se consiguen espacios de convivencia. En Braval, los chavales decoran sus casas en Navidad, comen la mona de Pascua o corren la Cursa El Corte Inglés, pero tipificar la vida es imposible.

¿Y el requisito del conocimiento del catalán planteado por la Generalitat para avalar la integración?
Que sea un requisito determinante no quiere decir nada, aunque eso es lo que han hecho en todos los países. Deben cumplir los deberes de nuestra sociedad, no porque sean inmigrantes, sino porque son ciudadanos.

A veces no es fácil que se adapten...
Si tú les dejas, al principio van a sus guetos, con los de su país de origen; pero si fuerzas las cosas -en el colegio o en equipos de fútbol o baloncesto-, al cabo de pocos meses todos son iguales y se empiezan a relacionar por intereses comunes y no por factores étnicos. En las escuelas se está haciendo muy bien: lo que hacen los profesores es admirable, pero nuestro sistema escolar pivota sobre la zonificación y sería mejor repartir a los inmigrantes entre distintos colegios.

Con la crisis, ¿hay inmigrantes que han regresado a su país de origen?
Son muy pocos los que se han ido, porque aquí están mal, pero allí están peor. Aquí tienen colegio para los hijos, sanidad y un piso de 20 metros cuadrados. Además, han sabido adaptarse a la economía sumergida: ha caído la afiliación a la Seguridad Social, pero han aumentado las remesas que mandan a sus familiares. En cualquier caso, el paro es un tema muy serio, porque los de aquí tienen un cojín social , pero ellos no lo tienen. Respecto a la dicotomía catalán-castellano, se trata de un problema teórico, porque conocen las dos lenguas. Con ochenta horas ante la televisión, los jóvenes ya entienden el catalán y el castellano, aunque a sus padres les cuesta más.

Inmigrantes que llegan a la Universidad
Braval nació en 1998 por iniciativa del Opus Dei y comenzó su actividad con equipos deportivos multiétnicos, una faceta que continúa muy viva con seis de baloncesto y cinco de fútbol sala. Masabeu, que anteriormente fue profesor del colegio Bell-lloc del Pla, en Girona, no duda ni medio minuto cuando se le pregunta por lo que más satisfacciones le ha dado su tarea en Braval: "primero, que uno de los chavales [inmigrantes] acaba de terminar la carrera, trece más están en la Universidad y doscientos están trabajando con contrato; segundo, que hay muchos voluntarios entre los que participaron años atrás en nuestras actividades: son un gran referente para los más jóvenes".

7 mar 2010

Lectura recomendable

Me encuentro este jueves pasado con un artículo (Quatre apunts sobre immigració) del historiador Joan B. Culla en el diario Avui. Un ejemplo de cómo tratar la problemática de la inmigración sin dogmatismos y sin caer en el buenismo.

Inmigración y encaje en la sociedad

Para empezar este blog, copio un artículo que publiqué hace unas semanas:

La inmigración es una realidad poliédrica, con muchas facetas interconexionadas, que constituye, probablemente, el reto más complejo que nuestro país ha de afrontar actualmente.

Es fundamental definir un modelo de encaje en la sociedad que pueda ser entendido y compartido por todos los ciudadanos.

Los inmigrantes deben ser legales y llegar a constituir una clase media normal, desarrollando una vida compatible con la vivencia de las propias creencias. Hay que contar con ellos, siempre y cuando acepten nuestros códigos. Hay que enseñar que quien se ha de adaptar a una determinada cultura es el que llega a la misma. Y no al revés.

Sólo si en la sociedad está garantizado un núcleo duro inicial, un fondo de referencia en el plano antropológico, se pueden amalgamar las comunidades extranjeras, integrarse con los elementos fundacionales y se puede evitar que ‘se vuelva loca’ la convivencia civil. Así se puede ir construyendo un encaje en la sociedad que debe pivotar en la interculturalidad + uniformidad ética en los derechos universales, unos principios que deben ser inalienables y asumidos por todo el mundo, como son: la igualdad, los derechos de la persona, la no discriminación de la mujer, la libertad religiosa, la separación iglesia-estado, la supremacía de la norma ética, etc. La exigencia de estos valores es algo irrenunciable.

Debemos construir un país con estos valores unificados y sin dudas. La puerta de entrada al país se ha de abrir a aquellos que se comprometan de verdad a arraigarse.

El problema estriba en definir esos valores. Para ello, desde el año 2004 se van desarrollando encuentros interdisciplinares en diversas universidades del mundo para intentar llegar a definir unos principios fundamentales, un común denominador de principios, compartidos por todos.

Una gran dificultad se encuentra en la idea que tenemos de esos principios. Cuando en occidente nos referimos a los derechos fundamentales de la persona pensamos automáticamente en los recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948. Pero en el mundo musulmán están pensando en la Declaración de El Cairo sobre Derechos Humanos en el Islam del año 1990, firmada por pocos países, en la que se relativizan muchos de esos derechos hasta casi vaciarlos de operatividad, al someterlos a la interpretación de la sharia o ley religiosa islámica. Se usan las mismas palabras, pero se refieren a realidades distintas.

¿Dónde encontrar esos principios fundamentales? Habrá que seguir debatiendo,  estudiando y profundizando en estos tres ámbitos:
- La primacía de la razón frente a la fuerza
- Una apuesta decidida por el diálogo, para tender puentes entre distintos
- La responsabilidad de los representantes religiosos, de los gobernantes y de los intelectuales llamados a liderar este diálogo racional entre culturas y religiones